Y volvió a hacerse de noche,
y la gente no dejo de trabajar,
ni el tiempo de andar, los días pasar.
El mundo de girar, la gente de creer.
Y la tierra no se abrió.
El mundo no llegó a su fin.
Y yo no desfallecí, ni me perdí,
ni siquiera deje de cepillarme los dientes,
o de leer el diario, o de sacar al perro,
o limpiar mi terraza, o bailar sola.
Y yo creía que sí.
Que si vos no estabas más, sí.
Mi estimada Lena, llegué hasta acá no sé cómo, pero esa es sin dudas la única forma de alcanzar los lugares más interesantes. Anduve navegando en sus barquitos de papel y me he sentido más que cómodo, intoxicándome con sus desintoxicaciones. Y es que estas primeras frases que leí se me presentaron en un tiempo presente de demasiado presentismo, ese momento cuando es más sano ausentarse un rato de uno mismo. Dejo que la vergüenza ruede un rato por el piso y me atrevo a preguntarle: ¿quisiera compartir tan bello fraseo en mi humilde blog? ¿Usa usted algún tipo de herramienta virtual para comunicarse con virtuales fantasmas humanos, llámese facebook o msn o como quiera llamarlo? Mis sendas direcciones están impresas en mi perfil de blogger, por si se le ocurriera utilizarlas. No le robo más tiempo ni espacio, me retiro cansado pero feliz. Gracias por su atención, seguimos navegando. Saludos!
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