En el camino a escribirte mi timidez se agranda volviendome chiquitita.
Te convertis en un Colono, un invasor en burro (no tenes la nobleza del caballo).
Invasor. Te escabullís como una serpiente entre mis cosas.
Mis sabados hieden a vos, la lluvia no te lava. Nada Nada.
Apareces pequeño entre otros hombres, otras voces.
Otras gallinas degolladas, otras musicas.
Siempre igual yo.
Al rato me agiganto cual amazona y me deleito de vos.
Mas bueno que chuparse los dedos. O no.
Y me descanso.