lunes, 21 de julio de 2014

Framentos de un discurso asqueroso.

Al cuarto día,  me olvidé de vos.
Los olores se pierden
entre tanto smog humano.
El recuerdo se nubla,
solo queda una sonrisa dibujada.

Aún saboreable entre el humo sobre mi cama.
Después de la carne,
después de las agujas,
después de la calma,

el resto es ficción
Pensando en un muerto delicioso o un cadaver exquisito.

Y mientras.

Los días siguen pasando,
y yo contempladora.
Corriendo el riesgo de que me resultes
una obra de arte.